En el corazón del Cajón del Maipo, rodeado de naturaleza, bosque nativo y el sonido del río, nace un lugar que con el tiempo se transformaría en refugio, descanso y experiencia para cientos de visitantes: La Bella Durmiente y La Taberna.
Todo comenzó hace varias décadas, cuando un matrimonio —una mujer alemana y su esposo— construyeron las primeras cabañas, la piscina y un pequeño restaurante que originalmente funcionaba como bodega. El lugar recibió el nombre de La Bella Durmiente debido a un detalle muy especial: gran parte de sus construcciones fueron levantadas utilizando antiguos durmientes de roble del histórico tren que llegaba al Cajón del Maipo, desmontado durante la dictadura.
Hasta hoy, esos durmientes pueden verse en distintos espacios del recinto, como el Spa, el restaurante y antiguas construcciones que conservan la esencia original del lugar.
Con los años, esta primera familia dejó Chile y el recinto pasó a ser administrado mediante arriendo. Fue entonces cuando la historia tomó un nuevo rumbo.
Movidos por el cariño que sentían por este rincón del Cajón, un matrimonio de la familia Bargsted decidió tomar el arriendo del lugar en el año 2006 y comenzar una nueva etapa. Carlos Castellón, ligado al Santuario del Río, había reunido durante años los recursos necesarios para apostar por este sueño familiar y turístico.
A partir de ese momento, el recinto comenzó a crecer. Se construyeron nuevos espacios como la sala de juegos, el Spa y la piscina temperada, incorporando experiencias de descanso y bienestar en plena naturaleza.
En 2008 se integró activamente Pablo Bargsted, hijo de la familia, quien comenzó a participar en el desarrollo del proyecto. Más adelante, María Olga Bargsted, hija de la familia, también se sumó al trabajo diario del recinto, aportando cercanía y dedicación a la experiencia de quienes visitaban el lugar. Finalmente, en 2014, la familia logró concretar la compra definitiva del terreno.
Tras la pandemia del año 2020, el Cajón del Maipo se transformó en un refugio para muchas personas que buscaban tranquilidad, conexión con la naturaleza y bienestar emocional. Fue en ese contexto que nació la idea de transformar el restaurante en una experiencia temática medieval y vikinga.
Así comenzó La Taberna.
La decoración, las armaduras, espadas, música y ambientación medieval surgieron de manera natural, impulsadas por la reacción de los propios visitantes, quienes comenzaron a relacionar el espacio con una auténtica taberna vikinga escondida entre los bosques del Cajón.
En 2022 se creó además la “Posada de La Taberna”, inspirada en la historia del príncipe que buscaba a La Bella Durmiente, uniendo así fantasía, naturaleza y turismo en una experiencia única.
Cada rincón del lugar comenzó a llenarse de detalles. Incluso los jardines fueron intervenidos con una estética de cuento de hadas gracias a la creatividad de la hija de una trabajadora del recinto, quien decoró árboles y senderos con duendes, pequeñas puertas mágicas y elementos encantados que hoy sorprenden a niños y adultos.
En 2024, el proyecto dio un nuevo paso creando experiencias integrales y circuitos de bienestar, combinando Spa, masajes, gastronomía y descanso en un solo recorrido pensado para reconectar cuerpo y mente.
Hoy, La Bella Durmiente y La Taberna son mucho más que un alojamiento o un restaurante.
Son un espacio donde la naturaleza, la historia, el descanso y la fantasía se unen para crear recuerdos inolvidables en el corazón del Cajón del Maipo.
